A los 6 años de edad, Lisa Nicole Piasecki comenzaba sus clases de ballet clásico, y su madre la observaba con el orgullo con el que cualquier madre vería a su niñita ponerse un tutú e intentar abrirse de piernas en el suelo. Quince años más tarde, Lisa Nicole, convertida ya en Tory Lane, volvía a abrirse de piernas, pero esta vez para que Marco Banderas y Ben English le ensartaran sendas barras de carne en sus orificios en un set de rodaje de Porn Valley. Sin embargo, su madre, a día de hoy, sigue sintiéndose igual de orgullosa.
Esta es sólo una muestra de lo curioso y particular de su vida. Tory se definía a si misma, en su adolescencia, como la líder del grupo de las chicas malas, la zorrilla, la calientapollas. Nunca ha sido lo que la sociedad podría considerar una hija modelo, lo que no ha sido óbice para que su madre haya sido siempre su principal apoyo.
Tory ha seguido lo que ella llama la “cuesta abajo”. Cuando trabajaba con apenas 18 años en Hooters, -una cadena de restaurantes que emplea camareras sexys con uniforme- y veía las propinas que sacaba, pensó “Pues entonces cuanto sacaría si enseñara las tetas”. Su siguiente pensamiento fue evidente “Y cuanto sacaría si me desnudase?”. De ese tipo de reflexiones es fácil deducir que su siguiente trabajo fue el de stripper y el siguiente…actriz porno.
Tory Lane se ha ganado una bien merecida fama en los cinco años que dura su carrera. El entusiasmo y lenguaje sucio que pone de manifiesto en sus escenas no son una pose, ella adora lo que hace, y es más, incluso desprecia a las compañeras de profesión que sólo eligen este trabajo por el cheque. Según afirma “Me pone saber que la gente se excita con mis pelis. Cuando alguien alquila una de las mías es una especie de satisfacción personal”.
Su trayectoria en este tiempo ha tenido altibajos. No en cuanto a su presencia o reconocimiento –ya entró pegando fuerte-, pero sí por la cantidad de avatares que ha sufrido en este tiempo.
Al poco de comenzar en el negocio, anunció su retirada. El motivo, al parecer, el drama que se vivió en su familia. Como quiera que ellos siempre la apoyaron, Tory no pudo soportarlo y volvió a su casa en Florida. Pero unos meses más tarde, Tory –que como a estas alturas ya habréis captado resulta bastante loca e impulsiva- se levantó y de repente tomó la decisión de regresar. Literalmente, cambió su mentalidad y lo enfocó como un negocio del que vivir. A pesar de ello, su motivación nunca fue puramente económica. Como ella misma reconoce, durante su primer año, más que en el dinero o en construir una carrera, todo lo que tenía en mente era: “Oh Dios mio, voy a follarme a Jenna Haze” “Oh Dios mío, voy a follarme a Belladonna”…
Un tiempo más tarde Tory conoció a un fotógrafo y actor porno, llamado Rick Shameless, y decidió casarse con él. Al padre de Tory casi le da un ataque. Siempre había planeado una gran boda para su hijita, pero la imprevisible Tory volvía a romper todos los esquemas. A raíz de su matrimonio con Shameless, Tory decide dejar de grabar con chicos. Por esta razón L.A Direct, su agencia, decide prescindir de ella, aunque ella en un primer momento alega que es por causa de su matrimonio.
Pero la unión no terminó de cuajar y ambos solicitaron la nulidad. Tras su separación, Tory volvió a ser representada por un tiempo por L.A.Direct. Participa en el concurso Jenna´s American Sex Star y llega a la ronda final, junto a Jenna Presley, Daisy Marie y Roxy Jezel, que es finalmente quien se hace con el contrato con Club Jenna. Sin embargo, un año más tarde, en 2007, ella también se convierte en chica de contrato y directora para Sin City.
Como era previsible en un carácter libre y rebelde como el suyo, esa vinculación no llega a completar la duración pactada y Tory se convierte en agente libre disponible para grabar con todos. Desde entonces, Tory, ya reconocida unánimemente como una destacada actriz, se ha centrado principalmente en su propia website e impulsar su carrera.
Tal vez sea en parte motivado por la conversación que mantuvo con su madre en Florida, aquel día que le comunicó que volvía al porno. Cuando Tory le dijo a su madre “Voy a volver y tomar mi trozo del pastel”, su madre le contestó “Ve. Pero comete el pastel entero”.
Viendo lo logrado, no debe extrañarnos que tenga razones para continuar orgullosa.